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jueves, 24 de octubre de 2013

BREAKING BAD @LaGallinaVasca 100




  "Nacido perdedor el diablo me ha hecho ganador".
Pleasure Fuckers


Como ya hiciera con Los Soprano, The Wire, Juego de Tronos o The Walking Dead, la editorial Errata Naturae ya ha sacado su libro sobre Breaking Bad y nosotros lo hemos leido. Un error, lo mejor que se puede hacer después de ver Breaking Bad es volver a verla. No obstante, esta lectura tiene sus puntos remarcables, sobre todo para esas personas con inquietudes culturales pero incapaces de seguir una conversación gafapastil sobre comunicación audiovisual porque su vocabulario está obsoleto y es incapaz de pasar del mcguffin de Hitchcock. Bien, gracias a este librito podrá desenvolverse con soltura aplicando los nuevos términos de la contemporaneidad. De este modo un open cold es la primera secuencia de un episodio, anterior a los títulos de crédito y cuya misión es atraer al espectador para que vea el capítulo. Y un cliffhanger (al borde del precipicio) es la escena final del capítulo que, por su suspense, deja al televidente con unas ganas caninas de tragarse otro episodio. El time lapse es esa técnica con la que las nubes avanzan a cámara rápida y los atardeceres duran tres segundos. O una wristcam es una minicámara que se coloca en la muñeca del actor.

Después de aprenderse esta terminología anglosajona puede usted rizar el rizo y utilizar vocabulario fino en español para desconcertar a esos tertulianos de barra que van de intelectuales. No diga que hay saltos en el tiempo en la historia, afirme que existen anacronías en la narración y una fragmentación diegética. Está pasado de moda decir flashbacks y flashforwards, afirme con rotundidad erudita que hay prolepsis y analepsis.
Por lo demás, el libro no trae fotos de Walt ni de Saul ni de Pollo Los hermanos, así que no pasa nada si se ahorran los 20 pavos y los invierten en un par de pollos de los de verdad.



TODO ESTABA EN LA QUÍMICA.
Cuando hablamos de la desembocadura de Breaking Bad, debemos hablar de la sensación de asistir a un tsunami desde la comodidad de nuestro sofá, de sentir gozosos una escalada orgásmica hacia la plenitud, de que cada temporada y cada episodio supera el anterior, tal y como quedó demostrado en el capítulo final, que generó 22000 twits por minuto durante todo el día siguiente a su emisión. El esperado desenlace de la serie ha unido a crítica y público para convertirla en un acontecimiento referencial, un paradigma del entretenimiento de ficción contemporáneo. La agudeza de cada plano, la belleza de cada angulo, la síntesis de cada diálogo, la precisión de cada detalle sobrecoge al espectador hasta hacerle creer que está asistiendo a un nuevo capítulo de la historia de la televisión.



Hay que decirlo. Si no lo digo, reviento, Breaking Bad ha superado a The Wire y AMC ha adelantado a HBO.


APRENDA INGLÉS CON BREAKING BAD.
Conocedores de la situación socioeconómica que vivimos, seguro que en estas desgraciadas fechas te has planteado la necesidad de saber inglés. No es necesario que te gastes los ahorros en ese método pujante de aprendizaje que ofrece el periódico mayoritario cada domingo, con Breaking Bad puedes aprender las frases necesarias para defenderte en nuestro entorno apocalíptico.



I am the one who knocks the door
 
Yo no estoy en peligro, yo soy el peligro. Un hombre abre la puerta y le disparan y piensas que he sido yo? No, yo soy el que llama. A utilizar en situaciones en que algún anglófilo te viene a decir “no te vayas a hacer daño...”. Si dices I am the one who knocks the door y el receptor ha visto la serie, no es necesario decir más, él ya ha entendido que no eres un pringao sino el mero chingón. Si el receptor no ha visto la serie es mejor decir la otra frase: I am not in danger, I am the danger.
 


Stay out of my territory.
No os metáis en mi territorio. Estás en tu discoteca de confianza y de pronto unos turistas güeros empiezan a cortejar a la hembra que llevas currándote hora y media. Acércate al más guapo, mírale fijamente a los ojos y suelta la frase. Él entenderá que si no abandona le espera el dolor.

Say my name!
Di mi nombre! Ese estudiante erasmus que te cae gordo, lleva cuatro meses en tu misma clase y todavía sigue mirándote raro. No importa que nadie os haya presentado, él ya sabe quién eres porque tú eres un tipo con personalidad y carisma. Mírale y exhorta con firmeza. Él se hará el despistado. Repítelo más despacio: Say-my-name... Sin duda alguna claudicará y dirá tú nombre. Y tú aprovecharás para rematar con “You goddamn right” (acertaste, pendejo)

Yeah! Magnets, bitch!
Jesse Pinkman tenía la sana costumbre de adornar con bitch el final de las frases importantes, haz tú lo mismo. Puedes cambiar magnets por tus palabras favoritas: donuts, beer, Athletic, Bildu, Basagoiti, batzoki, etc.


Shut the fuck up and let me die in peace.
Un poquito de por favor... A utilizar en situaciones límite, donde te han jodido pero se empeñan en seguir hablando: te ha atracado algún policía con una multa ilícita, has recibido cuatro porrazos en la cabeza por antidemócrata y sedicioso, la rubia holandesa de los cojones te acaba de decir que necesita un tiempo... Con esta frase ellos se callarán y te darán un poquito de aire.

Y esto es todo, recordad, manteneros alejados de la droga. Winners don´t use drugs, use doping


domingo, 1 de julio de 2012

HOUSE #GALLINAVASCA 69


Publicado el 2 junio 2012

Bueno, no me gusta hablar mal de otros médicos, y menos de un borracho tan torpe
-Gregory House-

Muy calentita ha estado la televisión estas dos últimas semanas. La final de copa, la pitada y Aguirre o la colera de españa. La denuncia velada a la monarquía por parte de la famosa tonadillera, viuda del torero y madre del dj, en el programa de Susana Griso en Antena3 o la bochornosa final de GH13 con el bailaor flamenco, greñudo cartoniano de mirada flipada como ganador y la maciza trastornada bipolar acaparando los comentarios...



Síntesis de lo que tratamos trasladar




Pero ha habido un acontecimiento que ha hecho sombra a todos los demás. Sí, el doctor House se ha marchado para no volver. Después de ocho temporadas nuestro médico favorito ha desaparecido en el horizonte como John Wayne en una peli de John Ford y nos ha dejado más tristes que en la soledad de un crepúsculo estival con la única compañía del canto de los grillos. Descansa ya en el olimpo televisivo junto a otros personajes que marcaron época como Frank Furillo, Al Swearengen o Cruz Castillo. Y nosotros combatimos esta pérdida de la forma que haría él, con vicodín. Porque ante todo House era un genio dolorido, como Beethoven, Van Gogh o Charlie Parker. Me cortaron un trozo de músculo como mi puño, me dejaron este trasto inútil y mutilado (la pierna). Me duele mucho, todos los días. Me ha cambiado, me ha hecho un tipo más duro y peor persona, y ahora, ahora estoy sólo.
La personalidad prepotente, sarcástica y demoledora de nuestro prota nos conquistó desde el primer día, cómo olvidar aquél glorioso diagnóstico del episodio piloto: House: Desgraciadamente, el problema de usted es muy grave: Su mujer le pone los cuernos. Paciente: ¿Qué? House: Esta usted naranja, imbécil; Y que usted no lo note pase, pero si su mujer no notó el hecho de que su marido cambió de color es que algo anda mal. Por cierto, ¿qué consume más, zanahorias o vitaminas? Porque las zanahorias ponen amarillo y la niacina, rojo. Saque sus conclusiones... Y búsquese un buen abogado. 
 

House transcendiendo en el arte contemporáneo

 En las primeras temporadas la serie navegó en un estructura que finalmente resultó demasiado rígida. Comenzaba cada episodio con una escena cotidiana en la que un sujeto anónimo las pasaba putas, pero no era él quien iba al hospital sino el que tenía al lado que, por sorpresa, se desmayaba y comenzaba a sangrar por algún orificio. Seguidamente empezaban los créditos. Luego aparece House comiéndose una par de vicodines al tiempo que entra en la sala donde están sus empleados, médicos brillantes pero que no le llegan a la suela de los zapatos. Todos empiezan a hacer diagnósticos, todos erróneos. Tus opiniones no dan buenos resultados. Te aconsejo que uses las mías. House come más vicodín. Charla un poco con su colega Wilson. Se burla sarcásticamente de cualquier ser vivo con el que se cruza. Más vicodín. Breve encuentro con Wilson. El enfermo empeora, el enfermo está a punto de morir. House vuelve a hablar otra vez con Wilson, y en alguna frase banal de éste, se le enciende la luz y acierta el diagnóstico que salvará la vida al moribundo. Para finalizar el episodio, suena una canción infumable mientras vemos el final de la jornada de los empleados del Hospital Princeton-Plainsboro de New Jersey.




 FOTO SPOILER. Aquí están felices pero más tarde la doctora Cuddy cortará con House y éste reaccionará como cualquier amante despechado quisiera pero no se atreve: estampando su coche contra la sala de estar de ella.









Pero los responsables de la serie supieron salir de este círculo vicioso y reinventar con éxito la serie, con unos finales de temporada inolvidables. De esta manera, al final de la tercera temporada House despide a todo su equipo médico para comenzar la siguiente temporada con un casting de 40 médicos tan heterodoxo como divertido, un par despedidos por capítulo. Después vendrán la trágica muerta de la doctora “Zorra implacable” (brillantes últimos capítulos la cuarta temporada), el abuso de vicodín que provocará en House una mayúscula alucinación (desgarrador final de la quinta temporada) que le llevará a ingresar en un centro psiquiátrico o el romance y posterior ruptura con la doctora Cuddy que acabará con los huesos de nuestro doctor en prisión




El payaso triste. Perdón por el manido oximoron.








Por no hablar de escenas memorables como la autocirujía que se hace en una bañera después de haber seguido secretamente un tratamiento experimental para curarse la pierna o el síndrome de abstienencia al no tener vicodines mientras intenta salvar a una niña, por citar dos ejemplos.
No hay humor en estas líneas, lo sabemos, pero quién tiene ganas de reir cuando se nos ha ido House. Sólo hay vacío y desesperación, y el canto de los grillos...
Un hueco tan grande sólo puede ser rellenado con unos vicodines.

lunes, 20 de febrero de 2012

El coche fantástico # La Gallina Vasca 61

Llegó el frío invierno o el negu gorria como gusta decir a las jefas Mila y Esther. Son los gélidos días de la casa de acuario que reconforta a las almas frioleras que vagan buscando un hogar. Es hora de afrontar la pregunta que sólo una publicación vanguardista como la Gallina Vasca es capaz de lanzar: quién es el acuario más famoso de la historia? ¿Johny Rotten? No. ¿Joxe Mourinho? No. ¿Ronald Reagan? ¡Claro!. ¡Cómo echamos de menos a Ronnie, más que a Torrebruno, Espinete y Chanquete juntos.




Este afiche del contemporáneo grupo bilbaíno Villapellejos nos demuestra que el reaganismo está más vivo que nunca.




Reagan, nacido el 6 de febrero de 1911, inició una saga de gobernadores de California antológica: Jerry Brown, Pito Wilson, Arnold Schwarzenegger, y ejerciendo este cargo puso a raya a los malditos hippys parásitos de mediados de los sesenta. Como justa recompensa Ronnie y su chorba Nancy ocuparon con todos los honores la casa blanca en los ahora añoradísimos años ochenta.


¿Pero que tiene que ver ésto con la tele se preguntará el lector más impaciente? Pues bien, la filosofía y los valores de la decada reaganista quedaron reflejadas perfectamente en una de las series más míticas de la historia de la televisión: El coche fantástico, la antigua, la buena, la de David the Hoff, no confundir con la mierda de remake que se ha hecho recientemente. A continuación enumeraremos los paralelismos de tan bella alegoría:

-KITT. La máquina. La tecnología es buena dice Reagan. Como muestra la Iniciativa de Defensa Estratégica (o Guerra de las Galaxias), que acabó de un plumazo con la supremacia soviética en la guerra de misiles. Kitt -y por extensión toda la tecnología yanky- es un maquinón eficiente, cálido y protector diferenciándose de las máquinas soviéticas que si son operativas lo son de una manera gélida y aséptica. (Para profundizar sobre el tema, revisar los entrenamientos de Rocky Balboa e Iban Drago en Rocky IV)
-MICHAEL KNIGHT. EL héroe solitario derrotando a los malos, a estas alturas la idea de trabajo en equipo A ya resultaba subversiva. Reagan rescató los valores del protohombre del siglo XX, mayormente John Wayne: individualismo capitalista y heroísmo enfermizo. Una alianza de más de dos hombres es de comunistas cobardes.


Para que no declinase la serie, los guionistas decidieron introducir al antihéroe Garth Knight -en la imagen, interpretado por el mismo David Hasselhoff, dando muestras de su versatilidad interpretativa-, el coche villano y descontrolado KARR y un camión blindado malo malísimo llamado GOLIATH.
Delicioso maniqueísmo reaganista.



-LA EMPRESA: La fundación por la ley y el orden, así se llama la organización para la que trabajaba Michael Knight, que capítulo tras capítulo desbarataba los diabólicos e infantiles planes de la gente mala. Resumidamente, la guerra contra las drogas, el enemigo soviético y la pena de muerte como valores de justicia ochentera.


-LA MUJER. La sumisa y hogareña Bonnie limpiando y encerando el coche del irresistible, polígamo y caballeroso Maikol. Bonnie a ratos hacía de mecánica pero ésto hay que tomarlo de forma metafórica porque las mujeres jamás aprenderán nada de mecánica. Lo importante y reaganista de este asunto es que la mujer no debe salir de casa (en este caso el trailer-taller) y que debe de afrontar con la mejor de las sonrisas las golfadas de su compañero porque los Estados Unidos de América así lo demanda.


Inmortal iconografía ochentera.



-EL JEFE. En la serie, Devon Miles. En la vida real Ronald Reagan. A ratos paternalista, a ratos socarrón pero siempre riguroso y con la exigencia de cumplir con el deber. Como Reagan, Devon tenía una buena mata de pelo, pero en su caso rubia puede que para resaltar el ideal de la supremacia blanca. Ese pelamen rubio y el frío destello de su mirada nos recordaba a ratos a un exiliado nazi en Argentina. Pero esas son ideas comunistas que nos alejan de lo realmente importante: la ley, el orden y la patria (si ésta es los USA, pues ¡cuánto mejor!).

Sentadas las bases, recomendamos degustar clásicos reaganistas como Ejecutor, Invasión USA, Rambo III o Amanecer Rojo.


martes, 6 de septiembre de 2011

BREAKING BAD # La Gallina Vasca 49

C10H15N * 149.24Para entender el principio... Este artículo fue publicado en el primer número de agosto de la Gallina Vasca.


¡Qué les vamos a contar del verano y de la tele que ustedes no sepan ya! La tele en estas fechas es más triste que la Gran Vía bilbaína un domingo estival a las 5 de la tarde. Nos ibamos a ir de vacaciones, estábamos a punto de pillar un bolsón de anfeta más grande que las patillas de Martin Garitano para degustarlo jaietan, cuando recibimos la llamada de Mila & Esther recordándonos que había empezado la esperadísima cuarta temporada de Breaking Bad. Así es, la rabiosa actualidad obliga. El final de la 3a temporada había puesto a Breaking Bad por encima ya de otras insignes series como Dexter o Mad Men.
Recapitulemos. El punto de partida de esta serie es tan sencillo y genial como una partitura de Mozart: Walter White (Bryan Craston) es un profesor de química de un instituto en Albuquerque (Nuevo Mexico- EEUU) que necesita un segundo empleo como lavacoches para pagar la hipoteca. Un día a Walter le diagnostican un cáncer terminal de pulmón. Para asegurar el futuro económico de su familia (mujer embarazada e hijo adolescente minusválido), Walter decide fabricar metanfetamina aprovechando sus conocimientos de química. Para dar salida del producto al mercado, se hace socio de un ex-alumno del instituto: Jesse Pinkman (Aaron Paul). El choque entre estos dos personajes nos regalará inolvidables momentos de comedia negra a lo largo de las dos primeras temporadas.
La serie de AMC no tiene nada que envidiar al buque insignia de todas las series, HBO. Tiene todos los elementos de esta firma:
-Una trama que avanza pausada pero como una apisonadora: Walter hace posiblemente el cristal más puro del mundo lo que acarreará problemas con la DEA -mayormente su cuñado- y los narcos locales. A ésto hay que añadir las turbulencias derivadas de compaginar su nueva carrera profesional y la familiar.
-Unos planos llenos de belleza: imposible olvidar los encuadres de la pizza en el tejado o el plano en el fried chicken en el que el empleado mete las patatas en la freidora y la cámara parece que está dentro del aceite.
-Unas secuencias imborrables (aquí hay SPOILERS): el narcorrido de los Cuates de Sinaloa, el prólogo de Danny “Machete” Trejo para demostrar lo salvajes y duros que son los sobrinos de Tuco, el sobrecogedor accidente aéreo, Jesse escuchando una y otra vez el mensaje del contestador de su novia muerta, el alucinante tiroteo de Hank en el parking y no decimos más porque no tenemos espacio.
Unas interpretaciones absolutamente impecables. Insustituible dupla protagonista. Bryan Craston (el padre calzonazos de Malcom in the middle) marca el desarrollo de la serie, cuanto más señor Heisenberg (su alias delictivo) y menos Sr. White es, más y más oscura se vuelve la serie. El coprotagonista, Aaron Paul, su personaje estaba planeado que iba a morir en la primera temporada y ahora es un pilar básico de la serie.
En cuanto a los secundarios, están sobresalientes todos, pero ahora nos detendremos brevemente en tres:
 -Bob Odenkirk. Este tipo que aparece a la izquierda no es Kevin Costner aunque haría mucho mejor que él todos sus papeles de simpático perdedor.
El bueno de Bob ha salido de la inagotable cantera del Saturday Night Live de la NBC y la borda como Saul Goodman, abogado charlatán, sinvergüenza y oportunista. Su personaje merece un spin off. Ojalá que le veamos en un montón de producciones a partir de ahora.





-Jonathan Banks hace de tío duro, muy duro. Miren la foto, una foto vale más que el nombre y el apellido.
Naturalmente en Breaking Bad se sale, tal vez porque toda su vida ha hecho de duro o de malo o de las dos cosas a la vez. Deténganse en imdb; Lou Grant, Hill St Blues, Superdetective en Hollywood, Gremlins, Límite 48 horas, Walker Texas Ranger, Falcon Crest... La lista es inmensa. Vaya crack!




-Giancarlo Esposito. El lector de La Gallina Vasca se ha hartado de ver Do the right thing/ Haz lo que debas/ Egintzazu behar duzuna (Spike Lee, 1989). De esta película nos quedó grabada a fuego la maravillosa escena en que un blanquito con una cami de Larry Bird le pisa sus flamantes zapatillas Nike Jordan. “voy a partirte el culo dos veces. ¿quién te manda pisar mis Jordan? ¿Quién te manda andar en mi acera? ¿Quién te manda comprar un piso en mi bloque, en mi calle, en mi barrio? Tienes suerte de que sea un negro educado, si no las pasarías putas!”

Veinte años después, Giancarlo Esposito sigue demostrando que es un actor como la copa de un pino con su virtuoso papel de jefazo narco: el señor de los pollos.
Giancarlo Esposito... ¿será familia de Josu y Unai?



*C10H15N es la fórmula química de la metanfetamina y 149.24 su masa molecular. Ambas aparecen en los títulos de crédito al comienzo de cada episodio.


viernes, 9 de julio de 2010

El final de Lost.

Cuando señalas a un necio la luna, él se quedará mirando el dedo. Nos acordamos de la manida frase al ver el final de Lost. En este caso se puede decir que el dedo era más bonito que la luna.
Los últimos capítulos de Perdidos van del ridículo a la irritación pasando por el bochorno.
No nos gusta ir a misa, no nos gusta las historias de hadas y no nos gusta Lost. Y no queremos hablar más del tema porque se nos inflan los güevos.
Aquí el video que lo explica todo.

sábado, 19 de junio de 2010

24. JACK BAUER

"you think you know about pain? you don´t know anything yet"
-Jack Bauer-





Mientras el mundo miraba a Lost y a su comentadísimo final, en Boskovita estabamos a cosas más importantes: la última temporada de 24. Y decimos última porque los que ponen la pasta dicen que no habrá más capítulos. Nuestra más enérgica condena a esta decisión.

LA HISTORIA. 24 nació con un punto de partido sencillo y original: la serie se desarrollaba en tiempo real. 24 horas, 24 capítulos. Y aunque los episodios no durasen una hora sino cuarenta minutos, durante los veinte minutos de publicidad nunca pasó nada relevante. Que aprendan las retrasmisiones de Formula1.
24 ha sido una serie paradigmática: el reloj digital previo a los anuncios ha hecho historia, ha recuperado el recurso de la multipantalla y ha elevado el género de acción a cotas no alcanzadas anteriormente. Muchas series quisieron imitarla con resultados desiguales: Prison break, The Unit, NCIS... ninguna alcanzó la brillantez de la original, la genuina, la auténtica. 24.
¿Acaso hay otra serie que tenga cinco amenazas nucleares por temporada? ¿Acaso hay alguna otra que tenga cuatro situaciones límite por capítulo? Pongamos las cartas boca arriba, ¿acaso hay otra serie que tenga como protagonista a Jack Bauer?

JACK BAUER. A estas alturas lo sabe ya todo el mundo:
Las lágrimas de Chuck Norris curan el cáncer, Jack Bauer ha hecho llorar a Chuck Norris.
Cuando un terrorista fue sentenciado a estar frente a Jack Bauer, él apeló para que le redujeran la condena… a muerte
Nos hemos visto las ocho temporadas de 24 integramente porque usamos el reproductor de dvd y el videolan. De haberlas visto en VHS hubiésemos pasado palante las escenas prescindibles, es decir las escenas en las que NO sale Jack Bauer. Como solíamos hacer antaño con el porno, ustedes ya entienden.
Cuando supo que su papel sería interpretado por Kiefer Sutherland, Jack Bauer mató a Sutherland. Jack Bauer sólo puede ser interpretado por Jack Bauer.
Todos los que conocemos a Jack Bauer sabemos que Chuck Norris le duraría no más de veinte segundos. Para encontrar un rival a su altura tendríamos que recurrir a Jason Bourne, un tipo con la preparación necesaria para hacérselas pasar moradas. Eso sí, si la pelea fuera a 24 horas -al estilo ajedrez rápido- ganaría de calle Bauer. Si la lucha se alargara, sería un Federer-Nadal

24. 8ªTemporada.
Jack Bauer es un abuelo feliz. Ha conseguido recuperarse del virus letal con el que se contagió la temporada anterior para salvar el mundo. Ahora está retirado y ha aprendido a disfrutar de las cosas importantes de la vida, su nieta mayormente. Bauer está en New York City a punto de coger un vuelo de vuelta a Los Angeles junto a su hija, su yerno y su adorable nieta. Pero un ex-confidente llama a su puerta pidiéndole ayuda ante una inminante conspiración a nivel global. Y el confidente es el actor que hace del capitán Acebeda en The Shield. Si de algo puede presumir la serie es de contar siempre con secundarios de lujo. Más tarde pasarán el presentador de Slumdog Millionaire, el señor Rubio -subidón- o el doctor Renton de Urgencias haciendo un testimonial papel como presidente de las Naciones Unidas.

El primer tramo de la serie avanza con la habitual agilidad y la cosa se anima cuando reaparece Renee Walker, impecable agente del FBI que se vio obligada a torturar a un terrorista para salvar la vida a 10 millones de personas la temporada anterior. Naturalmente Bauer la tiene que acoger bajo su protección: "sé que vienes de un lugar muy oscuro, necesitas ayuda".
Con estos mimbres, la segunda parte de la temporada avanza a un ritmo vertiginoso que pensábamos que llegaba a su punto culmen al final del capítulo 18. Con el escueto y glorioso diálogo:
Dana Walsh: what can I do for you?
Jack Bauer: Nothing... nothing.

¡Grave error! no sólo no es el cénit de la temporada sino su definitivo punto de despegue. Los siguientes 4 capítulos posiblemente sean los mejores de las ocho temporadas.
Bauer ya no es miembro de la CTU ni colaborador del FBI o la Casa Blanca. Ahora es un freelance que por las circunstancias llegará a un punto de no retorno. Tal vez les suenen estos terminos pero en estos capítulos Bauer se desliza por la delgada línea roja como nunca lo habíamos visto antes.
Valgan como muestra la impresionante panorámica que muestra el estado en el que Bauer deja el despacho de los conspiradores o el gran homenaje que hacen del mítico Ned Kelly.
Y así hasta la conclusión de la temporada. No diremos si al final de ésta Jack recibe la tradicional llamada del presidente de los USA, lo que sí desvelaremos es que una pistola apunta a la sien de Jack Bauer un minuto antes de que acabe la serie.